Cuando el adolescente NO QUIERE estudiar

Todos sabemos que la adolescencia no es una época fácil: se trata de una etapa de repleta de cambios físicos y psíquicos suele suponer un antes y un después en la relación entre padres e hijos. De entre todas las cosas que se “mueven” a lo largo de estos años de reajustes en la familia (tener un adolescente en casa), quizás hay una que suele estar presente en casi todos los casos: Los estudios.

Un antes y un después

Quizás hasta ese momento, habíamos tenido en casa a un niño o niña más o menos responsable, que traía a casa la lista de tareas para hacer: Quizás las hacía solo/a, quizás nos pedía ayuda. Si algo no marchaba bien, o había problemas con alguna asignatura, podíamos pedirle una tutoría al profesor.

Sin embargo, en la adolescencia, algo cambia también: Posiblemente el adolescente se empezará a cuestionar la utilidad y el sentido de lo está estudiando, disminuyendo así su motivación y posiblemente también su rendimiento. Es posible que estén más distraídos pensando a dónde van a ir o qué van a ponerse el fin de semana. Si las relaciones sociales son importantes a lo largo de todo el desarrollo, se convierten en especialmente significativas en esta etapa.

Además, si antes la alegría y satisfacción de los padres al aprobar un examen o una asignatura tenía un potente efecto motivador, de repente ya no se puede contar con eso. En esta etapa de rebeldía, parece que estudiar para que mamá y papá estén contentos ya no “encaja” con los nuevos “principios” (autoafirmación, independencia,…).

¿Por qué mi hijo/a no quiere estudiar?

No podemos olvidar que estudiar siempre supone enfrentarse con las propias limitaciones de uno y puede llegar a ser muy frustrante. Quizás si echamos la vista atrás recordemos lo bien que se nos daba el inglés… pero lo mucho que nos costaban las matemáticas y la frustración que sentíamos cuando teníamos que estudiarlas.
En esta etapa, quizás los adolescentes sean conscientes de que seguir estudiando significa seguir dependiendo de sus padres, y no olvidemos que si algo caracteriza la adolescencia es la necesidad de independencia. Seguir estudiando significa también tener que seguir dando cuentas a los padres de lo que se hace, de porqué se ha suspendido una asignatura, porqué se faltó a clase un día sin causa justificada,…

¿Qué pasa cuando mi hijo/a dice que no quiere estudiar?

¿Qué pasa cuando empieza a suspender asignaturas? ¿Y si después de academias, profesores particulares de apoyo,… sentimos que no podemos hacer nada por ayudarle… que no podemos estudiar por él? Quizás sea el momento de plantearse por qué ha pasado esto. ¿No tiene capacidades suficientes? ¿O se trata de la falta de motivación de la que hablábamos?
Cuando la falta de motivación y la desidia hayan llegado a un punto de no retorno (por ejemplo, que se arrastren muchas asignaturas de años anteriores y la “bola” sea cada vez más grande… “¿por dónde empiezo a estudiar?”), quizás sea el momento de poner las diferentes alternativas sobre la mesa. Pedir una cita con el Orientador u Orientadora del centro de estudios puede facilitar conocer cuáles son las posibles salidas. ¿Formación profesional, un módulo? [Es frecuente que, más allá de saber que después de la ESO viene el Bachillerato y después de la Universidad, no se sepa cuáles son las alternativas]
Aún así, a la hora de tomar esta decisión, el adolescente se encontrará con la que quizás sea la cuestión más importante: ¿Qué es lo que le gusta? ¿Qué se ve “haciendo” el día de mañana? ¿Y cómo se sienten los padres con estas posibles salidas?

Expectativas de los padres

Inevitablemente, los padres se crean y se forman unas expectativas sobre sus hijos, podríamos decir incluso que desde el momento del embarazo. Es ahí donde en muchas ocasiones surgen los conflictos: cuando “mi hijo/a no es como yo esperaba, no hace lo que a mí me gustaría o lo que yo entiendo que sería mejor para él o ella”. Ya desde que son pequeños se plantean numerosos dilemas: “¿le apunto a alemán como actividad extraescolar porque le ser “útil” el día de mañana… o a fútbol porque le encanta?”. Encontrar el equilibrio no es fácil ya que supone que los hijos prefieran hacer algo que “no entraba en nuestros planes”, que se salgan de la norma y se diferencien.

¿Qué pueden hacer los padres?

Obviamente, y en función de las expectativas de las que hablábamos, el que nuestro hijo no sepa lo que quiere hacer puede resultar muy frustrante… o incluso desesperante. Nos pone también en contacto con nuestras propias características y dificultades: ¿éramos buenos estudiantes en el colegio? ¿Sacábamos buenas notas? ¿O éramos de los más “flojos” de la clase? La forma en que nos relacionáramos con nuestros propios padres entonces influirá sin duda en el tipo de padre o madre que somos: Quizás si tuve un padre muy rígido, que me castigaba si no sacaba más de un 7, yo haré lo mismo… o todo lo contrario.
Por lo tanto, quizás podamos entender ese “estar perdidos” de los adolescentes en el contexto de su etapa vital: al preguntarse qué quieren hacer se están preguntando también por su identidad: se están preguntando también quiénes son. Poder respetarles y entenderles a buscar juntos soluciones sería una buena forma de acompañarles en este proceso.

 

Artículo de Sandra Toribio Psicóloga especializada en Psicoterapia Relacional.  Psicoterapeuta de niños, adolescentes y adultos. 

20 comentarios

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  1. Hola. Quiero que sepas que pienso que tu información es muy buen y cierta. Pienso que lo que los padres deben hacer con sus hijos en la etapa de la adolescencia es tratarles con paciencia, como dices esa es la etapa de la vida más difícil. En varios casos los padres suelen dar lo que ellos recibieron cuando era más pequeños y creo personalmente que no debe ser así, porque ellos como padres y adultos lo que deben es analizar la situación de sus hijos y ver en que les pueden ayudar. Creo también que cuando los adolescentes llevan bajas calificaciones a sus hogares lo que los padres deben hacer es motivarles a que se esfuercen para que en la próxima le baya mejor, porque al reprocharle lo que pueden lograr es des-encantarlos, ahora bien si las calificaciones en vez de subir siguen bajando, pues hay entonces hay que tomar cartas en el asunto. Al igual que tu retengo que el deber de los padres cuando sus hijos están atravesando esa etapa, lo correcto es ser tolerantes y pacientes con ellos.
    Un saludo…

    1. Estimada Nati,

      ¡Muchas gracias por tu comentario!

      Un saludo,
      Sandra Toribio Caballero
      ——
      Psicóloga Colegiada Nª M-21691

    • Carolina Hernandez en 16/03/2013 a las 9:01 pm
    • Responder

    He leido los articulos sobre la adolencia y me encuentro en la misma honda de muchas madres preocupadas por sus hijos, pero lo que quiero es una solucion en la que yo pueda darle a mi hijo lo que el verdaderamente necesita, pero el problema es que no se que es por que él tampoco sabe, siempre he tratado de ser lo mas positiva, amiga, comprensiva y amorosa que se puede, pero siento que no ha sido suficiente. Pueda que leer me ayude y darme cuenta que no los estoy haciendo tan mal, pero no veo ninguna puerta en la que pueda abrir y entrar.
    Espero me ayuden.

    1. Estimada Carolina,

      Antes de nada, siento la tardanza en responder; sin duda ha pasado mucho tiempo desde tu comentario y espero que la situación de la que hablabas se haya solucionado. Sin embargo, en la mayoría de ocasiones son muchos los factores que entran en juego: desde luego las madres y padres jugáis un papel fundamental en el desarrollo de los hijos e hijas, pero también está el colegio, las amistades,… y la personalidad del niño o niña. Es por esto que no hay recetas ni varitas mágicas, y cada caso requiere de una atención particular para poder comprender a fondo la problemática.

      Si crees que sería positivo que pudiéramos comentar alguna cosa más en concreto, no dudes en escribirme un email a: sandratoribio@psicoterapiarelacional.com.

      Recibe un afectuoso saludo,
      Sandra Toribio
      —-
      Psicóloga Colegiada Nº M-21691

    • igfransal en 17/07/2013 a las 7:41 pm
    • Responder

    Tengo un hijo de 18 años mi hijo no quiere estudiar cuando ha sido pequeño no me he portado bien le he presionado mucho ha repetido 2 cursos (4 de eso y 1 bachiller ) nos es capaz de ordenar la mochila ni la abre
    sale con una chica que tampoco estudia he visitado varios psicólogos el no quiere ir no quiere saber nada.

    Daría mi vida para que se motivara. pido ayuda lo estamos pasando mal

    gracias

    1. Buenas tardes,

      Siento mucho la tardanza en responder, por determinadas circunstancias hasta ahora no había accedido a los comentarios. Como decía en el artículo, la motivación está sin duda en la base del estudio, y su falta o ausencia conlleva en numerosas ocasiones problemas de todo tipo (de autoestima, en casa, etc).

      Si quieres que comentemos alguna cosa más en concreto, no dudes en escribirme a: sandratoribio@psicoterapiarelacional.com.

      Recibe un afectuoso saludo,
      Sandra Toribio Caballero
      ——
      Psicóloga Colegiada Nª M-21691

    • Elvira en 11/01/2014 a las 11:27 am
    • Responder

    Totalmente de acuerdo con el artículo, pero no es fácil ver como no quiere estudiar por falta de motivación.
    En mi caso tengo una hija de 15 años, está en 4º ESO y cada vez las notas son peores, vamos salvando la situación con psicopedagogos, técnicas de estudio, profesores particulares, porque a nosotros no nos deja ayudarla y eso que su padre es profesor de secundaria!!!, pero vemos claramente que la falta de ilusión y motivación por su futuro se esfuma. Es muy buena deportista y estamos buscando algún instituto donde el deporte sea importante, no sólo una asignatura.
    ¿Puede recomendarme alguno en Madrid?. Es la última baza que nos queda por jugar para que se centre y saque sus estudios

    1. Estimada Elvira,

      Siento la demora en responder. Por desgracia, no puedo orientarte respecto a un instituto donde el deporte tenga especial importancia; quizás a través de alguna de las otras secciones de la web puedas obtener la información que buscas.

      Para cualquier otra consulta, no dudes en contactarme en: sandratoribio@psicoterapiarelacional.com.

      Un saludo,
      Sandra Toribio Caballero
      ——
      Psicóloga Colegiada Nº M-21691

    • sandra en 10/02/2014 a las 1:27 pm
    • Responder

    hola mi inquietud es la siguiente mi hijo tiene 13 años va a un colegio muy exigente le cuesta mucho estudiar o no sabe estudiar de colego publico paso a colegio privado la ort con muchas materias llevandose el año pasado y este año materias para febrero maestros particulares sicologo de todo no viendo claro el tema mi pregunta es la siguiente si no necesita otro tipo de colegio menos exigente mas facil y que no tenga esa mochila de exigencia ya que le cuesta tanto concentrarse y estudiar mas que nada organizarse estamos con ese dilema de cambirlo me gustaria si sabes de algun colegio facil menos exigente para este tipo de alumno sea publico o privado vivo en belgrano bueno gracias

    • teresa en 27/02/2014 a las 4:11 pm
    • Responder

    Me ha gustado mucho el artículo. Pienso que a mi hijo de 13 años le pasa algo como lo que comentas, no le ve el interés en lo que está aprendiendo en la escuela. El chico trae apuntes incompletos, no se necesita ser especialista en escritura para darse cuenta de que ese apunte lo tomó sin ganas, no quería hacerlo, es mas quizá no le ve el sentido. Al revisar sus exámenes me he dado cuenta, sobre todo en matemáticas, que trata de resolver algunos problemas de memoria, es decir, no se detiene a reflexionar lo que le están preguntando y por lo tanto hace un desarrollo incorrecto. He intentado hablar, pero creo que también esto le abruma, y lo más que he conseguido finalmente es que acepta que no tiene ganas. Le he explicado que en la vida hay cosas que podemos dejar de hacer porque no tenemos ganas, pero la escuela no es una de ellas. Estoy muy desesperada, y también entro en conflicto, yo fui una muy buena estudiante, me gustó siempre aprender, tengo una licenciatura y una especialidad. Me entristece mucho el pensar que mi hijo quizá no pueda ni terminar la secundaria y la verdad me he resistido a ir con un especialista.

    1. Estimada Teresa,

      En muchas ocasiones, como decíamos, es en la entrada en la adolescencia donde empiezan a aparecer las dificultades con el estudio, por un lado, por todos los cambios que conlleva esta etapa, pero por otro porque las materias se hacen más complejas y quizás también las dinámicas de estudio (tipo de exámenes, forma de evaluación, etc.). Adaptarse a estos cambios y aprender a estudiar de forma diferente para obtener buenos resultados, conlleva un proceso que a unas personas les supone más tiempo que a otras (pensaba esto en relación a la resolución de problemas en matemáticas). Como decíamos también, entran en juego las características emocionales no sólo del niño, sino también de madres y padres. Ser consciente de las partes que nos resultan más complicadas (por ejemplo, lo que dices de que te resulta difícil terminar de comprender a tu hijo porque tú eras diferente en este aspecto) sin duda te ayudará a tratar este tema con él.

      En cualquier caso, cuando están descartadas las dificultades a nivel cognitivo (lo que entiendo es el caso de tu hijo), es importante poner el foco en la parte emocional. Si necesitas que comentemos alguna cosa a nivel más particular, no dudes en escribirme a: sandratoribio@psicoterapiarelacional.com.

      Gracias por tu comentario.
      Recibe un afectuoso saludo,
      Sandra Toribio Caballero
      ——
      Psicóloga Colegiada Nº M-21691.

    • María en 01/03/2014 a las 11:30 am
    • Responder

    Hola, todos los consejos están muy bien cuando el no estudiar es un problema puntual, pero hay niños a los que les cuesta más desde siempre y el sistema educativo no ayuda nada. Son niños que al llegar a 2 o 3ESO se estrellan con algunas asignaturas. Como tienen que recuperar nunca tienen verdaderas vacaciones: recuperan primeras evaluaciones estudiando en Navidad, segunda en Semana Santa y si aún así queda algo colgado siguen en verano. Cuando esto se repite la saturación llega.
    No necesariamente son niños vagos, sino niños a los que les cuesta más tiempo estudiar y el sistema español no está preparado para esto: si son TDAH como en nuestro caso, hay mucha ley y mucha falta de formación y voluntad en los profesores » yo no creo en eso» cuando pides una adaptación legal tan simple como dejarle el tiempo que necesite para el examen, presentarle las preguntas de una en una y sentarlo delante para evitar distracciones.
    Dejando aparté nuestro caso, el sistema español es perfecto para echar a perder a los niños de 14 años con problemas para estudiar: no hay vía alternativa ( aprender un oficio), ni vía de estudios con menor exigencia para que permita seguir hasta poder hacer un módulo o reenganchar en algún caso.
    De este modo, en la edad más difícil ( 14,16 ) generan chicos frustrados, con la autoestima por los suelos , favoreciendo su marginación, su aproximación a las drogas y la agresividad o la pasividad .
    Los padres hacemos todo lo que podemos, guías, manuales, psicólogos, buscar en que estamos fallando y como hacerlo mejor cuando el problema es que el sistema educativo español considera que esos niños no existen y ha creado un limbo para ellos que genera mucho dolor en todos : padres ehijos

    1. Estimada María,

      Gracias por tu comentario, sin duda comparto tu punto de vista: hay poca cabida para aquellos que no «encajan a la perfección» en el sistema estándar. No sé si conoces este vídeo sobre el paradigma del sistema educativo (https://www.youtube.com/watch?v=2S0D59oqk9o) o a Sir Ken Robinson (https://www.youtube.com/watch?v=nPB-41q97zg), pero te recomiendo encarecidamente que, de no ser así, eches un vistazo a los enlaces. Te aseguro de antemano que verás reconocida tu opinión.

      Recibe un afectuoso saludo,
      Sandra Toribio Caballero
      email: sandratoribio@psicoterapiarelacional.com
      ——
      Psicóloga Colegiada Nº M-21691

  2. hola,buenas me gustaria que alguien me ayudara a saber que le ocurre a mi hijo de 11 años,esta cursando 6 de primaria,el año pasado tubo unas notas bastante bajas y con muy malas notas,asi todo la profesora determino que debia pasar al siguiente curso, este año esta cursando sexto y desde que ha empezado el curso no tiene ningun tipo de interes por sus notas y trabajos para realizar de tarea en casa,su padre y yo llegamos a un acuerdo para apuntarle a unas clases de apoyo tres dias al semana despues del colegio,y asi y todo lo ha vuelto a suspender todo,yo ya no se que hacer con el, su padre y yo estamos separados hace ya 5 años,a veces no sigue los consejos que le doy,y se ha vuelto bastante mentiroso tanto en temas de deberes de la escuela como en su vida cotidiana,que hacer con el.Tendria que acudir a un medico sicologo para saber que problema tiene mi hijo por favor espero respuesta de usted muchas gracias.

    1. Estimada Nuria,

      Siento la demora en mi respuesta. Entiendo por lo que cuentas que la situación se estará convirtiendo en muy complicada de manejar. Creo que es fundamental que podáis estar en contacto con el colegio y los profesores para que os puedan explicar qué es lo que está pasando a nivel académico (por ejemplo, si creen/entienden que suspende porque no ha estudiado, si es que no comprende bien los enunciados, si a lo mejor se queda en blanco por los nervios,…). Por otro lado, como suele pasar con frecuencia, cuando se empiezan a suspender muchas asignaturas (y tal como decía en el artículo), la «bola» se empieza a hacer más y más grande y puede resultar tremendamente frustrante el pensar en todo lo que se tiene por delante; cada vez se hará más difícil concentrarse, estudiar y aprobar, lo que a su vez repercutirá en la autoestima del niño.

      En cualquier caso Nuria, si quieres que comentemos alguna cosa con más detalle, no dudes en escribirme a: sandratoribio@psicoterapiarelacional.com.

      Gracias por el comentario, recibe un afectuoso saludo,
      Sandra Toribio Caballero
      ——
      Psicóloga Colegiada Nº M-21691

    • Fermí Pérez en 26/03/2014 a las 4:49 pm
    • Responder

    Encuentro que muchos padres padecemos experiencias parecidas, pues mi hijo de 14 años ha suspendido seis asignaturas este trimestre.En distintas ocasiones me ha dicho que no quiere estudiar, por que no le gusta y cualquier reflexión sobre las consecuencias a medio y largo plazo no han servido de nada, así como toda la información que le hemos dado sobre la diferencia de sueldo entre los profesionales que ejercen con títulos técnicos o licenciados y/ o las posibilidades de realización personal o profesional dependiendo del trabajo. EL tiempo lo ocupa con el teléfono móvil, con la play , el ordenador y la televisión y las ocasiones hemos intentado castigarlo o privarlo de estos elementos , sale mas de casa para jugar en los cibercafés o en casa de sus amigos.
    Yo siento que todo su esfuerzo lo dedica a no estudiar nada.
    Y desde hace unos meses o quizá años no sabemos que hacer aunque me sienta con la responsabilidad de que estamos en una etapa vital de su vida y nos corresponde a nosotros guiarlo para que no se malogre su crecimiento y el proyecto de persona equilibrada , autónoma y feliz que deseamos para él.

    1. Estimado Fermí,

      Entiendo lo frustrante que resultará el sentir que, a pesar la información que le habéis facilitado, no ha cambiado su actitud frente al estudio y tampoco parece haber – por lo que cuentas – motivación en otras áreas. No sé si en vuestro caso resultará útil, pero como comentaba en una de las respuestas anteriores, hay un par de vídeos [sobre el paradigma del sistema educativo (https://www.youtube.com/watch?v=2S0D59oqk9o) y (https://www.youtube.com/watch?v=nPB-41q97zg)] que, a mi modo de ver, resultan muy ilustrativos para ayudarnos a comprender la desmotivación generalizada de muchos adolescentes.

      En cualquier caso, si quieres que comentemos alguna cosa más en concreto, no dudes en escribirme a: sandratoribio@psicoterapiarelacional.com.

      Gracias por tu comentario. Recibe un afectuoso saludo,
      Sandra Toribio Caballero
      ——-
      Psicóloga Colegiada Nº M-21691

    • Edgardo en 05/04/2014 a las 7:12 pm
    • Responder

    Sandra, excelente articulo.

    Los comentarios alentadores, a pesar de desgarradores. Me hacen sentir que no estoy solo en esta empresa.

    La verdad existen tantos paradigmas que nos impiden ejercer el rol de padre de manera eficiente. Inclusive es como buscar una aguja en un pajar, ya que no sabemos donde exactamente esta el problema y nos empeñamos en juzgar a nuestros hijos cuando en esta compleja problemática existen otras variables como el colegio y su sistema educativo, la generación (en momento en que les ha tocado vivir con tantas distracciones como la internet y sus redes sociales, los amigos y la presión de grupo, el cable TV y el bombardeo mediático, los video juegos, celular, etc.), nosotros mismos con el elemento afectivo que nos vincula y que nos impide ser imparciales y por último y mucho mas importante «nuestros hijos».

    Por otro lado, aun encontrado el «problema» ¿cuál sería la solución?

    Mi historia no dista de parecerse mucho a la de ustedes. Soy padre de dos (niña de 13 y varón de 15) mas de diez (10) de haber enviudado y me ha tocado sacar adelante a mis hijos con el compromiso de atender mis responsabilidades laborales de igual forma. De una u otra forma mi familia me ha apoyado, pero generalmente he estado solo tratando de ser un buen padre. He tratado de rehacer mi vida y no ha sido fácil.

    He llegado a este punto (escribir mi comentario) por el Varón de 15, quién se encuentra en casa y totalmente desprovisto de algún interés de regresar al colegio. A veces se pregunta el mismo, si debiera regresa al colegio, pero termina contestándose de manera y con actitud negativa «tendría que estudiar mucho para ponerme al día».

    He tratado de hacerle ver la importancia de los estudios, pero no ha habido forma de hacerlo entender.

    Me he sentado solo por muchas horas a pensar y tratar de entenderlo y ver las cosas desde su punto de vista (quizás algunos criticarán esta posición) pero, obviamente esto no es posible ya que tendría que tener 15 años para poder entenderlo; es mas, estoy seguro que muchos de sus amigos de 15 no podrían entenderlo o quizás si, no sé? Esto tampoco es posible ya que él es él y yo soy yo. Sueno loco, pero es así.

    He recurrido a ayuda profesional y hasta en eso se ha rehusado a colaborar. No quiere asistir a las citas.

    Escribo, mas que para pedirte consejo, hacer un aporte en concluir opinando que gran parte de la problemática es, con todo respeto y lo digo por mí caso, que la actitud y conducta de nuestros hijos es resultado de tres principales variables:

    1- Nosotros como padres que desarrollamos una visión ideal de nuestros hijos desde antes de nacer. En muchas ocasiones no nos damos cuenta de las limitaciones que poseemos para lograr esta misión. Ellos no son nosotros y debemos alinear nuestra visión de ellos a lo que ellos desean y pueden ser.

    2- El entorno en que crecen incluyendo el hogar, el colegio, los amigos y la vida que les toca vivir.

    3- Ellos mismos como individuo. Llenos de confusiones, en muchos casos generadas por los dos puntos anteriores y por ellos mismos. ¿Quién no estuvo confundido alguna vez en su vida?

    Que me queda, seguir siendo paciente con el y acompañarlo en esta fase de su vida con la fe y confianza de que el tiempo nos dará las respuestas.

  3. Estimado Edgar,

    Te agradezco enormemente tu comentario, por tu sinceridad y capacidad de introspección, haciéndote cargo de las dificultades a las que te enfrentas en tu papel de padre. No puedo estar más de acuerdo con lo que dices, tanto en lo que señalas de lo complejo del problema… y de la «posible» solución. Sin duda, es fundamental que podamos entender que, a los y las adolescentes de hoy, a pesar de que a primera vista nos pudiera parecer que «lo tienen todo», les falta algo fundamental: la motivación. ¿Cómo no entender la pregunta de «para que voy a estudiar si no voy a encontrar trabajo»? Esa es su realidad, y si el mundo es convulso para los «mayores», que más o menos hemos decidido hacia donde encaminarnos, desde luego lo es también para una generación de jóvenes donde los valores y principios se han puesto «patas arriba».

    De nuevo, muchas gracias por tu aporte.
    Recibe un afectuoso saludo,
    Sandra Toribio

  4. Mi hija tiene 17años repitio tercero de la eso ahora esta en 4 con asignaturas acuesta y el primer trimestre le callero 7 ahora 7 y estamos en el ultimo trimestre y esta recuperando las de otros cursos.Ella dice que se lo va ha sacar que no repetira y a la hora de la verdad ya ves como le va estudia de un dia para otro ,no la hago entrar en razon ni a buenas,ni a las malas siempre a sido un terremoto ,esta en su cuarto y sale al baño ,vueve a entrar y a la media hora otra vez ,siempre pendiente del movil,solo quiere salir ,enseguida se enfada ,siempre esta encerrada en ella misma ,pero de repente la ves que quiere salir adelante pero le dura muy poco ,yo tampoco se castigarla ,lugo riñe a su hermana pequeña estudia ,eso no se hace ,pero ella hace lo mismo ,no se que hacer y cuando la castigo se me va la vida ,le digo que es por ella ,que esta malgastando los dias que si ella quiere puede pero a la hora de ponerse a estudiar ,no le entra que de un dia para otro no se puede .Me gustaria que me orientaras gracias

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